ya nada me importa, amigos. el mentiras y verdades de la vez pasada estuvo padre porque pude recordar muchos crushes que ya no me acordaba que tenía Y hasta le confesé a uno sobre mi crush (pero eso se queda en mi cora ❤ jaja). para esta ocasión quiero hablar de algo que ha causado miles y miles de horas de frustración. miles de momentos de MALDITA SEAAAAAAAAA e incontables horas de arrepentimiento: los clientes del infierno.


los clientes del infierno son esos que te hacen sufrir, que no entiendes por qué los aceptaste en primer lugar y que son los culpables de tu gastritis, colitis y todas esas cosas que pasan cuando ya eres adulto.

obviamente haré lo mismo de la vez pasada porque oigan… nunca muerdan la mano que les da de comer. ¿o sí? tal vez ya no me importa jeje. no, sí me importa. pero por eso ya saben, puede ser falso, verdadero, verdades a medias, etc. además, como no soy la única persona con clientes del infierno, pregunté a mis amigos más cercanos sus experiencias. así que… de estos clientes, algunos no son míos. pero para que no haya confusión (o haya más confusión, en realidad), a todos los describí como si hubieran sido míos.

importante, antes de empezar…

  1. cuando tuve esta discusión con mis amigos sobre peores clientes, la pregunta recurrente fue: más bien, ¿quiénes son buenos clientes? y pues qué triste historia.
  2. la mayoría de estos clientes del infierno se convirtieron en clientes del infierno por mi culpa. ya sé que la víctima nunca es la culpable pero mi poca habilidad para manejar ciertas situaciones o ser más dura muchas veces empeoró las cosas. aunque de todo eso aprendí… espeeeeeeeeeeero.
  3. el que hayan sido clientes del infierno para mí no quiere decir que sean clientes del infierno para otras personas. más bien creo que no éramos compatibles para nada.
  4. hay personas que sí son horribles, no importa con quién trabajen.
  5. creo que he podido evitar a muchos clientes del infierno gracias a mi experiencia, como este:

cliente del infierno #1

es el tipo que NUNCA escribió bien mi nombre. la relación con este cliente fue larga y tormentosa. principalmente porque no era taaaaaaaaaaaan mal cliente. o sea, pagaba a tiempo y lo que yo hacía le ayudaba para su negocio (tanto que trabajé con él muuuucho tiempo). lo malo es que era súper micromanager. era ese tipo de personas que me decía: está súper bien PERO, ¿puedes mover esto 2 pixeles a la izquierda? a veces me escribía por Whatsapp los domingos a las 9 de la noche. gracias a él aprendí a no darle mi teléfono a ningún cliente. por lo menos aprendí algo.

¿cómo terminó todo? súper amistosamente. le dije que ya no iba a seguir dando el servicio que le daba y listo. todo terminó muy bien.

lo peor que te hizo en la historia: un día hice un diseño para Twitter y luego me lo pidió para imprimirlo “en grande” para su negocio. yo lo había hecho para pantalla, o sea… si se hacía grande, iba a perder calidad. le expliqué y se indignó, diciéndome que era dueño de todo lo que publicaba y que él podía usarlo como quisiera. le dije que sí, que podía usarlo como quisiera pero que no lo había hecho para imprimir así que si quería que lo volviera a hacer, tenía un costo extra. se indignó mil pero al final lo pagó (y me hizo como 100 mil correcciones).

 

cliente del infierno #2

uf. ya ni me acuerdo cómo nos hicimos de esa clienta pero qué pesadilla. quería un proyecto de branding. la primera alerta roja que debimos haber tomado en cuenta fue que su negocio era un poco turbio. no en el sentido de que fuera ilegal, más bien era inmoral. es ese tipo de negocios en donde le venden cosas a las personas para cambiar su suerte, no diré más. el caso es que empezamos el proyecto y desde el inicio no hubo buena comunicación. era una persona que cambiaba de parecer cada día. le presentábamos una cosa, le gustaba y al otro día nos hablaba para que lo cambiáramos. no quería llenar briefs, no quería darnos nada de información, pensaba que nosotros podíamos inventar todo y que a ella le gustara. what?

¿cómo terminó todo? muy bien y muy mal al mismo tiempo. bien porque nos dio un adelanto y no quiso que se lo devolviéramos -porque indignada- y mal porque sólo nos habló un día por teléfono y nos dijo que ya no quería trabajar con nosotros… “y quédense con el adelanto.”

lo peor que te hizo en la historia: cada interacción con ella fue lo peor en la historia.

 

cliente del infierno #3

no era una persona, eran dos, lo cual hacía todo MUY confuso. primero me contactó una de las personas para cierto servicio. todo bien hasta ahí. luego me dijo: ah, te voy a presentar a mi socio para que él también esté enterado, ¿qué tal si hacemos un grupo en Whatsapp? (mi cerebro en ese momento: 🚨🚨🚨NNNNNOOOOOO🚨🚨🚨). me pude zafar de eso pero era una mala señal. todo llegó a algo horrible cuando uno de ellos me escribió y me pidió que por favor no le diera ninguna información al otro “porque anda metido en cosas que no (????).” ¿yo qué culpa?

¿cómo terminó todo? súper amistosamente, creo. les dije que ya no iba a dar el servicio que les estaba dando y que buscaran a alguien más.

lo peor que te hicieron en la historia: AGREGARME A FACEBOOK, ¿QUÉ LES PASA?

 

cliente del infierno #4

desde el inicio todo estaba mal. nos contrataron para un proyecto muy dudoso y se nos hizo fácil decir que sí. empezó mal porque nos tenían que pagar el servicio por adelantado pero como “no traían el dinero completo” les dimos chance de que lo hicieran en varios pagos. pagaron un poco más y al final nos quedaron a deber 3 mil fuckin‘ pesos. que uno dice, GOEYS, son 3 mil pesos, ¿por qué no me pagan?

¿cómo terminó todo? después de días y meses de estarlo persiguiendo para que nos pagara, desistimos. nuestra dignidad valía un poquito más. pero si estás leyendo esto, YA PÁGANOS o voy a denunciar tu página de Facebook.

lo peor que te hizo: meses después de que dejamos de insistir NOS VOLVIÓ A ESCRIBIR EL MUY DESCARADO. su mensaje fue algo como: oye, ¿será que pueda terminar de pagarles la próxima semana? fíjate que ando con un nuevo proyecto y me gustaría “que se subieran al barco.” IGNORADO.

 

cliente del infierno #5

la única clienta que me ha hecho llorar en la historia. no lloré frente a ella pero fue horrible. fue un proyecto que se extendió por dos años (más o menos). todo empezó mal y terminó… pues no tan mal, pero es la peor experiencia que he tenido con un cliente. cada vez que pienso en ella me dan agruras. era un proyecto muy grande para el cual yo no estaba completamente capacitada así que busqué a alguien que me ayudara. hubo un montón de problemas de comunicación y para no hacer el cuento largo, en algún momento hasta amenazó con demandarme (?). fue la primera vez en la vida que me tuve que asesorar con un abogado (what the fuck!) pero todo salió bien. sólo estuve en la cárcel 2 meses. no es cierto, la cárcel fueron esos 2 años en los que tuve que lidiar con esa clienta.

¿cómo terminó todo? PUES… terminó en que le mandé varios correos que ignoró. básicamente fui víctima de lo que los jóvenes llaman ahora “el ghosting” y la verdad mejor, no quería volver a verla jaja.

lo peor que te hicieron en la historia: además de amenazarme con demandarme, decirme que el trabajo que estábamos haciendo lo podía hacer su hija de 20 años. no porque su hija de 20 años no pudiera hacerlo sino porque si su hija de 20 años podía hacerlo, ¿POR QUÉ MALDITA SEA ME ESTABA MOLESTANDO A MÍ PARA QUE YO LO HICIERA?

 

bonus: cómo NO ser un cliente del infierno

amigos, si les cuento esto es porque no quiero que *ustedes* sean unos clientes del infierno o sufran por clientes del infierno. así que aquí van algunos consejos:

  1. sean claros con lo que necesitan, no importa si son los clientes o los proveedores.
  2. hagan esto siempre:

  3. no regatéen. si no tienen dinero para algo NO TIENEN DINERO PARA ALGO, no se aprovechen de las personas. bye.
  4. no piensen que porque están pagando un servicio, el prestador de servicio se convierte automáticamente en su esclavo.
  5. no sean este señor:

y lo más importante, ningún proyecto va a valer más que su dignidad (aunque se queden pobres).

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