empecé a escribir esto hace 2 semanas cuando los Reyes aún eran relevantes jaja después no seguí y decidí ya no publicarlo porque ya naaaquever con nada. eso hasta que ayer me puse a llorar en el camión mientras venía leyendo We Are Displaced. este libro es una recopilación de historias de niñas/mujeres refugiadas. keep that in mind.

y se preguntarán… ¿qué tienen que ver los Reyes Magos con este libro que escribió Malala? bueno, no desesperen. prometo que tengo una historia interesante y que tooodo se relaciona.

hay pocas cosas en mi infancia que le pedí a los Reyes o Santa, que no me trajeron y que todavía recuerdo que no me trajeron. una vez pedí una tarántula por razones desconocidas y gracias a Dios® no la encontré debajo del árbol ese 25 de diciembre. pero lo que más recuerdo es haber pedido un mini golfito por muchos años seguidos. esto es algo que aún le reclamo a los Reyes y a Santa cuando tengo oportunidad.

oigan, este juguete era muy mágico. para empezar, era un juego de mesa. o sea, no se imaginen que es un mini golfito como este (I WIIIIISH). tenía la gran ventaja de que podía jugarlo con la familia o sola. lo mejor es que podías armar tu propio campo de golf, con obstáculos y toda la cosa. además, tenía muchos colores, algo que siempre será muy bonito para mí.
básicamente, era un juguete muy maravilloso.

hice una búsqueda de este juguete y no encontré nada que se le parezca, quizás nunca existió y por eso nunca me lo trajeron jajaja. los Reyes y Santa dicen que no se acuerdan de nada de esto.

hubo muchas otras cosas que pedí y que sí me trajeron… como la herencia de la tía Agata o un Scrabble. hubo muchas otras cosas que no pedí, que me trajeron y que me encantaron, como una bici con llantas verdes. o sea, nunca fue como: ashhh, no tuve regalos esta Navidad.

ahora regreso a We Are Displaced. hay una parte en donde una señora que trabaja como voluntaria ayudando a refugiados describe cómo descubrió todos los privilegios que tenía.

narra la historia de cómo conoce a una familia de refugiados de Congo, la familia de Marie Claire. Jennifer (así se llama la voluntaria) dice cómo estaba preocupada porque la casa en donde iba a vivir la familia no tenía bien pintadas las paredes, tenía un hoyo en la cocina y una llave del baño goteaba. ella estaba preocupada por eso.

cuando la familia de refugiados entró a la casa, no lo podían creer. TENÍAN UNA CASA. Y AGUA POTABLE. SU PROPIO BAÑO. SE SENTÍAN SEGUROS. ESTABAN JUNTOS. citando a Jennifer, ellos vieron oportunidades donde Jennifer veía problemas.

Y WHAT THE FUCK.

siempre he sido muy privilegiada. ya lo había mencionado antes cuando hablé de feminismo. en el gran esquema de las cosas siempre he sido muy afortunada. siempre he tenido mucha suerte. hay muchas oportunidades que sólo se han aparecido y las he tomado. sólo llegan a mí.

pero reconozco que esas oportunidades, aunque no las haya buscado, vienen de un lugar de privilegio. como poder freelancear sin temor a morir de hambre. muchas veces es difícil reconocerlo. incluso tengo el privilegio de ser quien soy y no ser perseguida por ello (como en el caso de muchos refugiados).

pero ahora sí les cuento por qué lloré. me puse a llorar porque Marie Claire, la chica refugiada a quien Jennifer recibe, pudo graduarse de la prepa. la primera de su familia que lo hizo. yo ni siquiera me pregunté nunca si tendría chance de hacerlo. siempre supe que me iba a graduar de la prepa. y sabía que iba a estudiar una carrera también.

Marie Clarie tuvo que huir de su país, su familia huyó de la guerra. las demás mujeres en We Are Displaced fueron obligadas a salir de su país por diferentes circunstancias: pobreza, violencia, intolerancia. ¿se imaginan tener que huir de su casa? ¿se imaginan tener que abandonar todo lo que conocen y salir sin rumbo fijo, sin saber a dónde irán, sin saber si alguien les ayudará?

yo no me lo puedo imaginar. la verdad. nunca he estado en una situación así en mi vida. quizás nunca lo esté. el chiste es reconocerlo. saber lo afortunados que somos.

así que lo que en realidad lo que quiero es agradecer a los Reyes por todo lo que me trajeron. no hacía falta, ya lo tenía todo.

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